Hallan por primera vez ADN humano antiguo en una cueva en Portugal: se conservó durante 2.000 años en las paredes y confirma una reveladora hipótesis sobre el arte rupestre

El arte rupestre de nuestros antepasados tiene gran valor histórico y semántico. Gracias a aquellas pinturas se pueden descubrir eventos cotidianos y costumbres culturales de tiempos lejanos. Pero ahora, en un hallazgo sin precedentes descubrieron que también pueden contener ADN humano antiguo, resguardado durante al menos dos milenos en aquellas paredes de roca.
Un equipo internacional de investigadores, liderados por especialistas de España y Portugal, demostró que el material genético humano puede conservarse durante miles de años en cuevas prehistóricas.
El estudio interdisciplinar en el marco del proyecto First Art reveló que las superficies rocosas pueden actuar como “archivos biológicos”, capaces de conservar información genética de quienes ocuparon o decoraron estos espacios hace milenios.
La hipótesis de la saliva como diluyente natural de las pinturas rupestres
La investigación fue destacada por la revista Nature en un artículo donde revelan que los expertos partieron de la hipótesis de que los artistas paleolíticos mezclaban el pigmento con saliva antes de proyectarlo sobre la pared mediante una técnica de soplado.
Los arqueólogos sospechaban que los artistas masticaban el polvo mineral, como la hematita, lo mezclaban en su boca con saliva y calor para proyectarlo en las paredes a través de cañas o huesos huecos.
Las proteínas y fluidos de la saliva actuaban como un fijador biológico que ayudaba a que el polvo mineral seco se adhiriera eficazmente a la piedra y quedaran sellados en la roca.
Entonces, si los humanos del Paleolítico tocaban las paredes o incluso escupían, sus células cutáneas, sudor o saliva pudiera haber quedado atrapada en la superficie rocosa, existía la posibilidad de que el ADN de los pintores estuviese preservado en aquella superficie rocosa.
La cantidad de material genético recuperada en las primeras muestras de la cueva de Maltravieso, el yacimiento arqueológico y de arte rupestre ubicado en pleno casco urbano de la ciudad española de Cáceres, fue insuficiente para obtener resultados, la ampliación del estudio a otras cuevas permitió confirmar finalmente la hipótesis.
Los científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, Alemania, catalogado como uno de los principales centros mundiales en el estudio del ADN antiguo, también colaboraron en el proceso de recuperación.
Buscaron en 11 cuevas prehistóricas hasta hallar ADN antiguo
Entre 2022 y 2025 el equipo recopiló muestras en 11 cuevas repartidas entre España y Portugal, sobre todo en paneles con representaciones de manos y figuras realizadas con pigmentos rojos por ser de una de las manifestaciones artísticas más antiguas de la Península Ibérica.
Utilizaron técnicas de extracción y secuenciación genética de última generación hasta que consiguieron identificar ADN humano con una antigüedad de más de 2.000 años que pertenecía a una costra calcítica pigmentada de la cueva de Escoural, en Portugal.
El resultado más sorprendente fue que detectaron también ADN humano antiguo en varias zonas de paredes sin pigmento, tanto de la propia cueva mencionada como en la cueva del Covarón, en Asturias.
Las cuevas analizadas en Portugal y España. Foto: Alberto Martínez Villa, Bossoms Mesa et al., Nature CommunicationsEso significa que el contacto directo de las personas con la roca, al tocarla, apoyarse sobre ella o manipular pigmentos durante la elaboración de las pinturas, puede dejar una huella genética capaz de sobrevivir durante milenios.
En diálogo con el diario español El País, José Julio García Arranz, uno de los investigadores, el descubrimiento implica un avance extraordinario para la arqueología.
“Hasta ahora la información genética sobre las poblaciones prehistóricas procedía principalmente de restos óseos, sedimentos arqueológicos o herramientas elaboradas con materiales orgánicos”, explicó García Arranz.
“La posibilidad de recuperar ADN directamente de las paredes permite incorporar una fuente de información completamente nueva para reconstruir la presencia y el comportamiento humano en el pasado”, dijo con entusiasmo.
Qué información pueden aportar las huellas genéticas de humanos antiguos
Muchas cuevas con arte rupestre no pueden excavarse debido a la necesidad de preservar su valor patrimonial y con esta nueva metodología no invasiva será posible obtener información genética sin alterar los depósitos arqueológicos ni poner en riesgo la conservación de las pinturas.
Otra las posibilidades que abre esta nueva técnica es la identificación del sexo biológico de quienes frecuentaron estas cavidades, el estudio de sus vínculos de parentesco, movimientos poblacionales y ascendencia genética.
El arte rupestre de los 11 yacimientos arqueológicos y los diferentes métodos de recolección de pigmentos. Foto Alberto Martínez Villa, Bossoms Mesa et al., Nature CommunicationsLos primeros resultados ya cuestionan algunas interpretaciones tradicionales sobre las sociedades prehistóricas. En las muestras secuenciadas de la cueva lusa de Escoural predominan perfiles genéticos femeninos, un dato que refuerza la hipótesis de que las mujeres desempeñaron un papel mucho más activo del que durante décadas se les atribuyó en el arte rupestre.
“Resulta apasionante pensar que podríamos haber descubierto una nueva forma de estudiar la presencia humana prehistórica”, explicó a National Geographic la investigadora Alba Bossoms Mesa, doctorada en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y coautora del trabajo.
En los últimos años el proyecto First Arts se desplegó en cuevas de Asturias, Cantabria y Andalucía, pero también Reino Unido, Croacia, Sudáfrica y Colombia, en búsqueda del rastro genético de los propios autores de las pinturas.
Para los investigadores este es el inicio del análisis de un patrimonio invisible que con los avances tecnológicos permite ahora revelar una parte desconocida de la historia de la humanidad.
Fuente: www.clarin.com



